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Control Post Parto

Es cierto que estás muy liada con el bebé, pero el único modo de asegurarte de que tu cuerpo está volviendo a la normalidad después del embarazo y el parto es yendo a las revisiones médicas del postparto. Aunque estés bien, no te las saltes.

Los primeros controles médicos después de haber dado a luz te los harán en el hospital, antes de que os den el alta a tu hijo y a ti. Las 24 horas siguientes al parto son de vigilancia continua y después, si no hay complicaciones, te realizarán dos revisiones diarias durante el tiempo que dure tu ingreso.

La enfermera te tomará el pulso, la tensión arterial y la temperatura. Además, comprobará tus loquios (son las hemorragias habituales después del parto), para controlar tus pérdidas sanguíneas y detectar posibles infecciones.

Esta revisión será completada por la del médico, que te palpará el abdomen (para verificar y comprobar la altura del útero) y te examinará la zona vaginal (para comprobar si está evolucionando correctamente) o la herida del abdomen, si tu hijo ha nacido por cesárea.

CUÁNDO DEBES VOLVER AL MÉDICO

Una vez que te den el alta en el hospital, tendrás que pedir cita a tu ginecólogo. Si te hicieron cesárea, te dirá que vayas entre 7 y 14 días después, para quitarte los puntos. Si has dado a luz vaginalmente te citará transcurridos unos 15 o 20 días desde el parto.

La primera visita al ginecólogo es muy rigurosa y completa, para descartar cualquier posible anomalía en tu recuperación. Antes de ir a la consulta, apúnta todas las dudas que tengas (las relacionadas con la lactancia, la reanudación de la regla y de las relaciones sexuales, la elección del método anticonceptivo, cuándo puedes ponerte a dieta y hacer ejercicio...). Si no, con la cantidad de cosas que tienes en la cabeza, seguro que se te olvida alguna.

En esta revisión el médico te palpará el abdomen y te realizará un tacto vaginal, con el fin de conocer la altura y el tamaño del útero y comprobar la rapidez de su retorno al volumen y a la posición previos al embarazo. También examinará el estado de las trompas de Falopio, de los ovarios y del canal vaginal, y te prescribirá una citología para revisar el estado del cuello uterino.

A continuación comprobará el tono de tus músculos pélvicos (a veces la distensión sufrida durante la gestación produce incontinencia urinaria o escapes involuntarios de orina), se asegurará de que la herida de la episiotomía o de la cesárea están cicatrizando bien y te realizará un examen de las mamas. Su objetivo es detectar la presencia de quistes, rojeces o hinchazones, que podrían ser síntomas de una mastitis o de cualquier otro tipo de infección en los conductos lácteos.

Si estás dando el pecho a tu bebé, también te inspeccionará los pezones, y en caso de que tengas grietas o pequeñas heridas, te recetará una pomada específica para tratarlas.

ANÁLISIS DE SANGRE

Además de la exploración ginecológica, el médico te tomará la tensión (a veces el embarazo la eleva y es preciso asegurarse de que después del parto ha vuelto a sus niveles habituales) y te prescribirá un análisis de sangre, sobre todo para comprobar cómo andas de glóbulos rojos.

Por último, te preguntará por tu estado general, y si no te encuentras físicamente bien o andas con la moral por los suelos, seguramente te prescribirá un medicamento para ponerte en forma. No te preocupes si necesitas tomar vitaminas o hierro. La anemia es una alteración habitual entre las madres recientes. Y en caso de que tengas depresión postparto, confía en tu especialista y tómate lo que él te diga. En cuestión de un par de semanas empezarás a sentirte mucho mejor.

Pasados unos días tendrás que volver a la consulta para que valore tus análisis y, salvo que padezcas alguna alteración o empieces a sentirte mal de repente, no tendrás que pedirle hora de nuevo hasta que finalice la cuarentena. Tras esta cita, tu embarazo se dará por finalizado.

               

                No esperes a la próxima cita, acude ya al especialista inmediatamente si...


Tienes fiebre de más de 38 ºC durante  dos dias  como mucho .

Tus pérdidas sanguíneas (llamadas loquios) desprenden mal olor.

La herida de la episiotomía o de la cesárea está caliente y enrojecida.

Se te hinchan las piernas o las manos de repente.

Tienes los pezones muy enrojecidos, inflamados o con pus.

Te han salido grietas en los pezones.

Te encuentras algún bulto en las axilas.