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Recién nacido: Primeros días en casa

Con cuidado, mucho cariño y siguiendo los consejos que te damos ahora. Así es como debes tomar a tu pequeño para que en tus brazos se sienta mejor que en ningún otro sitio.

La inmensa mayoría de las madres primerizas sienten cierto temor al manejar a su hijo recién nacido. Lo ven tan chiquitito y vulnerable que piensan que al agarrarlo van a hacerle daño o se les puede escurrir entre los brazos.

Si eres una de ellas, guíate por tu instinto maternal (¡de verdad existe!) y recuerda los consejos y las explicaciones que te damos a continuación. Verás cómo no tardas demasiado en convertirte en una madre experta en el manejo de tu hijo.

COGERLE Y DEJARLE

Los bebés tan pequeñitos tienen un temor instintivo a caer al vacío. Ello se debe a que durante su vida intrauterina han estado rodeados de líquido amniótico constantemente y éste les hacía sentirse “apoyados” y protegidos de continuo, una sensación que pierden al abandonar el cuerpo de su madre y encontrarse en un medio “aéreo”, totalmente nuevo y desconocido para ellos.

En éste solamente se sienten seguros y relajados cuando están en la cuna, en el cochecito o en brazos de alguien que los sujete bien, o sea, con suavidad y firmeza a la vez.

Uno de los momentos que más alarman a los pequeños es cuando los cogemos o los dejamos en su lugar de descanso. Ello se debe a que hay un segundo en el que les quitamos un apoyo para hacerles depender de otro y esto les produce mucha inseguridad. Por eso debes ser especialmente cuidadosa cuando incorpores o tumbes a tu hijo.

Recuerda que para evitar que se asuste debes ofrecerle los dos tipos de sujeción a la vez, antes de privarle de uno de ellos. Hazlo así:

Al levantarle, coloca tus manos con cuidado por debajo de su espalda, mientras él sigue recostado en el colchón, y no comiences a incorporarle hasta que estés convencida de que se ha percatado de la protección que tú le brindas.

Al acostarle debes actuar de la misma manera, pero al revés: mantenle sobre tus manos y antebrazos hasta que el pequeño sienta la seguridad del colchón. Sólo entonces podrás retirar las manos de su cuerpo (hazlo poco a poco).

También es muy importante que al entrar en su habitación le avises de tu presencia, pronunciando su nombre en voz bajita o susurrándole una canción. Si no se da cuenta de que has llegado y le levantas de la cuna de repente, es seguro que se pondrá a llorar.

Junto con las recomendaciones anteriores, hay otros detalles que debes tener muy en cuenta para no sobresaltar a tu pequeño cuando le cojas en brazos. Son éstos:

Para trasladarle de un sitio a otro acostúmbrate a llevarle como si fuera un almohadón compacto. Aún carece de fuerza muscular para controlar su propio cuerpo y si le llevas en vilo se le “caerá” la cabeza, dejará colgando sus brazos y piernas y se sentirá realmente mal.

Para que no sienta vértigo debes acercarle y separarle de ti sin brusquedad, muy despacito.

Además debes reducir todo cuanto puedas la distancia entre tu cuerpo y el lugar en el que vas a dejarle (el moisés, tu cama...).

Y recuerda también que no hay nada que moleste más a un bebé que pasar de manos de unos a manos de otros, sobre todo si se trata de personas a las que no conoce y/o que no saben cogerle bien. Con delicadeza, advierte a las visitas que es mejor que le observen dejándole en su cuna o mientras le coges tú.

Además de tener presentes todas estas pautas generales, al manejar a tu pequeño en diferentes situaciones a lo largo del día has de seguir otras más específicas, que te explicamos a continuación.

DE "PASEO" POR LA CASA

Para trasladar a tu hijo por la casa tienes dos posibilidades: o llevarlo en brazos o en un portabebés.

Si te decantas por la primera opción, prueba a ver qué postura os resulta más cómoda a los dos. Puedes acurrucar al pequeño en el espacio que queda entre tus brazos y tu cuerpo o llevarle en vertical, recostándole sobre tu hombro mientras le sujetas la cabecita, el cuello y la parte superior de la espalda con una mano y el culete con la otra.

¿Sabías que todas las madres, aunque no sean zurdas, suelen recostar al bebé sobre su hombro izquierdo? Es un acto instintivo, para tenerlo cerca del corazón. Por otro lado, esta postura tranquiliza al pequeño, pues le permite escuchar los latidos del corazón de su madre, que le resultan muy familiares (los ha estado escuchando durante el embarazo).

¿Prefieres llevar a tu hijo en el portabebés? Este accesorio te permitirá mantenerlo pegadito a ti, sin cansarte, tanto tiempo como te apetezca, y además tendrás las dos manos libres para realizar tus tareas. Pero ojo, sólo podrás utilizarlo si estás completamente recuperada del parto y no sufres molestias ni de cuello ni de espalda. Algunos especialistas aseguran que esta opción es la ideal para ayudar al bebé a adaptarse a su nuevo ambiente, pues la proximidad casi continua con la madre es como una prolongación del embarazo y le da seguridad.


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